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Ladrillos cultivados con bacterias, ¡son una realidad!

Ginger Krieg Dosier

La arquitecta estadounidense, Ginger Krieg Dosier, patentó en el 2012 este ladrillo que se forma gracias a procesos naturales con bacterias, llamado BioMason.

Los ladrillos se cultivan a temperatura ambiente, en lugar de ser fundido en hornos, sin causar mayor impacto al medio ambiente.

La idea surge de un estudio de la estructura del coral, gracias a que éste es un material muy duro creado por la naturaleza en temperaturas ambientales, poca energía e insumos materiales.
Los ingredientes para elaborar ladrillos son arena, bacterias comunes, cloruro de calcio y urea .

A raíz de este desarrollo, la arquitecta fundó la empresa bioMason, en Estados Unidos, logrando desarrollar un biocemento utilizando tecnología y los procesos de diversos microorganismos para crear un nuevo tipo de ladrillo, sin necesidad de ser horneado, sino que se cultiva en el laboratorio y al igual que un ser humano, vive, crece y muere cuando el ladrillo ha completado su formación.

Los ladrillos tradicionales que están hechos de arena y aglutinantes, tienen que meterse al horno de tres a cinco días, un proceso que genera aproximadamente 800 millones de toneladas de emisiones de carbono cada año. Los Biobricks de BioMason se tardan sólo de dos a tres días en crecer y sin generar estas emisiones.

Los ladrillos de la empresa pueden incluso absorber la contaminación, lo que lo vuelve un agente activo contra el cambio climático.
Este proyecto ha ganado premios como Next Generation “The Big Fix” de la revista Metrópolis.

La compañía fabrica los ladrillos en una planta piloto en Durham, Carolina del Norte, con capacidad para producir mil 500 ladrillos por semana.

Cada vez son más los arquitectos y constructoras que quieren contribuir al medio ambiente por medio de los materiales reciclados o sustentables.

Published inTendencias en construcción